Tras los pasos de Frédéric Chopin

El compositor y pianista polaco es el huésped más conocido de La Cartuja de Valldemossa

Protagonista del romanticismo musical, Chopin dejó una huella imborrable en el municipio de Valldemossa, donde residió entre noviembre de 1838 y febrero de 1839 anhelando una mejora en su débil estado de salud. A pesar de la brevedad de su estancia, nadie será capaz de sustituir jamás la esencia que el compositor dejó en la isla de Mallorca.

“Seguramente iré a vivir a una encantadora cartuja enclavada en el país más bello del mundo; el mar, montañas, palmeras, un cementerio, una iglesia de los tiempos de los cruzados, una mezquita en ruinas, olivos milenarios... Ahora, querido amigo, disfruto algo más de la vida; estoy muy cerca de lo más bello del mundo; soy un hombre mejor.” Estas son las maravillosas palabras que Frédéric Chopin (1810-1849) dedicaba a Valldemossa el 15 de noviembre de 1838 en la primera de las cuatro cartas que envió desde Mallorca a su amigo parisino Juli Fontana. 

Considerado el máximo exponente del romanticismo musical, su estancia en la isla marcó profundamente la trayectoria vital del conocido como “poeta del piano” y el tranquilo transcurrir de los días en la bucólica Valldemossa. Anclado en el corazón del espectacular escenario de construcciones de piedra en seco y canalizaciones de agua que constituye la Serra de Tramuntana, declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO, este municipio mallorquín está situado a 20 km de Palma.

Con la salud muy delicada y motivado por los beneficios que le podía aportar el clima mediterráneo, en el otoño de 1838, Frédéric Chopin viajó a Mallorca con su mujer, la escritora George Sand, y los hijos de ésta. A pesar de que en un primer momento se alojaron en la casa rural de Son Vent situada en Establiments, 15 días más tarde se instalaron en una de las celdas de La Cartuja de Valldemossa, uno de los edificios más conocidos del conjunto histórico y artístico del municipio. Sin embargo, al no experimentar ninguna mejoría en su estado de salud, el célebre compositor y pianista polaco y su pareja tomaron la decisión de abandonar Mallorca el 13 de febrero de 1839.

Las calles empedradas y engalanadas con flores y macetas de Valldemossa, fueron testigo de su paso por la isla. Paso cuyos recuerdos, como es el caso del piano Pleyel o los manuscritos y primeras ediciones de la obra Un Invierno en Mallorca, pueden visitarse en La Cartuja; un lugar cargado de historia y rodeado de maravillosos jardines. La esencia del compositor polaco revive cada año gracias al Festival Internacional Chopin, consolidado como uno de los acontecimientos culturales más reseñables del verano mallorquín.

Para saber más

01

Conjunto monumental Reial Cartoixa de Valldemossa (Valldemossa, mallorca)

Uno de los principales atractivos patrimoniales y turísticos del municipio


02

Espacio singular Palau del rei Sanç (Valldemossa, mallorca)

Residencia real del siglo XIV, núcleo de la Real Cartuja de Valldemossa


03

Producto de la tierra Coca de patata (Alaró, mallorca)

El dulce más típico de Valldemossa