Esencia mediterránea y tierra de marineros, así es Menorca. Una isla auténtica de norte a sur que cobra especial sentido en todos y cada uno de sus puertos

Diuen els historiadors que no es pot conèixer el passat de Menorca sense aturar-se en la màgia dels seus ports. Ports naturals com el de Maó o creats per la mà de l'home, que són capaços de guardar l'essència de la Menorca d'un altre temps i que són protagonistes de panoràmiques d'extrema bellesa.

Puerto de Maó, una perla en el sur de Menorca
El puerto natural más grande del Mediterráneo es también una auténtica joya en la historia de la isla.
Cinco kilómetros de longitud dan forma a este puerto que ha sido testigo de las civilizaciones y pueblos que pusieron su foco en Menorca. Romanos, bizantinos, vándalos, musulmanes y británicos que -en su paso por el puerto menorquín- dejaron algo de su impronta en las calles de Maó.

La tranquilidad y una ligera brisa marinera son las máximas del Puerto de Maó, el mayor puerto natural del Mediterráneo y el segundo de Europa. Con unas características únicas en el mundo, la visita por el puerto menorquín es algo así como caminar por la historia más pura de Menorca… Esa que comenzó a forjarse con los cartagineses del mítico Aníbal y que fue objeto de deseo de los ejércitos británicos que ocuparon la isla siglos más tarde.

Con un calado capaz de acoger a los trasatlánticos más grandes del mundo y con unas panorámicas cien por cien marineras, este puerto -vigilado de cerca por el Castillo de San Felipe y por los islotes del Rey y de Lazareto- es también el lugar en el que se dan cita las principales bondades de Maó: una gastronomía única y un artesanía auténtica.

Y es que más allá de su fisonomía y de ser uno de los más relevantes en todo el mapa mediterráneo, el de Mahón es un puerto de gran interés en el que conocer de cerca las costumbres más arraigadas de la segunda isla más grande del archipiélago balear.


Un paseo por el idílico Puerto de Fornells

Considerado uno de los lugares más bonitos de Menorca, el idílico puerto de Fornells es un remanso de paz en el norte de la isla balear.
Aunque los tradicionales “jaleos” llenan sus calles de música y alegría cada final de julio, el  bonito pueblo de Fornells es un lugar en el que respirar tranquilidad. Una tranquilidad que nace en su pequeño puerto pesquero y que se respira en cada brisa marinera y en el vaivén de sus palmeras.

Al abrigo de una bonita bahía mediterránea repleta de casas de color blanco se halla el puerto de Fornells, uno de los más auténticos de Menorca y el preferido por todos aquellos que huyen del bullicio de los grandes núcleos urbanos. Un lugar en el que disfrutar de sonidos terrenales como el ligero golpear de las olas, los repiques del viento y el graznido de las gaviotas.

Pequeño en tamaño pero inmenso en belleza, el de Fornells es un puerto marinero que da cobijo a los pequeños botes pesqueros que faenan en las aguas del norte de Menorca y que traen a tierra el ingrediente estrella del plato más exquisito del lugar: la popular caldereta de langosta.

Más allá de disfrutar de su calma innata y de los contrastes de textura y color, el puerto de Fornells es la antesala a un escenario idílico en el que toman forma calles de gran belleza llenas de artesanía local (con las coloridas avarcas como máximo reclamo) y restos del pasado británico de la isla como la Torre de Fornells, dueña y señora de las panorámicas más bonitas de la isla.


El Puerto de Ciutadella, magia en estado puro
De las muchas panorámicas que regala la isla de Menorca, la del puerto de Ciutadella es una de las más impresionantes.
Con su estrechez característica y su olor mediterráneo, el de Ciutadella es un puerto elegante, colorido y vibrante en el que cada paseo se convierte en experiencia. El itinerario perfecto parte de la plaza de Ses Voltes para terminar en las terrazas a pie de mar que dan carácter al puerto menorquín.

Envuelto en una magia especial y ajeno al ir y venir de los muchos viandantes que recorren sus calles en los meses más cálidos del año, el puerto de Ciutadella es el tesoro más preciado del poniente menorquín. Un puerto cuya historia comienza a ser vibrante ya en la baja Edad Media y que hoy día mantiene intacto esa mezcla de tradición y sabor marinero.

Disfrutar de las bondades del puerto de Ciutadella de norte a sur supone visitar las zonas más auténticas de la ciudad prestando especial atención a la Plaça de Ses Voltes, a la catedral y a la plaça del Ajuntament; un punto de interés recomendado desde el que disfrutar de unas vistas realmente bonitas del puerto menorquín y de sus muchas terrazas, esas en las que disfrutar de la mejor gastronomía local.

Con su veintena de mercadillos dando color al conjunto, la escalinata principal al puerto de Ciutadella es otro de esos lugares en los que saborear la filosofía del lugar, su ritmo de vida y sus tradiciones.


Descubriendo el pasado del Port de Sanitja
Cuando la fuerza de la Tramuntana se hace notar, el puerto romano de Sanitja se convierte en el refugio de barcos y marineros.
A medio camino entre Es Mercadal y el popular Far de Cavalleria se encuentra el que es uno de los puertos más auténticos de toda la geografía menorquina: el port de Sanitja. Un puerto romano que mantiene su forma original y que regala unas puestas de sol dignas de revista.

El Cap de Cavalleria, ubicado en el punto más septentrional de Menorca, da cobijo al que fue el primer puerto de la isla: el port de Sanitja. Un puerto romano que custodiaba las embarcaciones de todos aquellos que acudían a la ciudad de Sanissera -el primer núcleo poblacional de Menorca- y que pertenece intacto e indiferente al paso de los siglos.

Aunque se trata de un puerto desconocido al que suelen llegar por casualidad aquellos que buscan disfrutar de las impactantes puestas de sol que custodia el Far de Cavalleria, el port de Sanitja es un lugar encantador al que dan forma un pequeño muelle de madera y poco más de una decena de barcos.

Un puerto en perfecta armonía con la naturaleza más auténtica de Menorca en el que descubrir el lado más puro de la isla. Descrito por muchos como un puerto aparentemente frágil, el port de Sanitja es un gigante capaz de plantar cara a los vientos de Tramuntana más fuertes y también a las corrientes más intensas.

Puntos del itinerario