Formentera sabe a...

…puro Mediterráneo. La mezcla perfecta de tradición y los sabores más sofisticados.

Formentera es una combinación única de sensaciones, un rincón puramente mediterráneo en cuyos fogones se cocinan la tradición de los productos locales más selectos y las propuestas gastronómicas más innovadoras y eclécticas. Elaborados con el cariño y el buen saber hacer de sus gentes, los sabores de esta isla traspasan fronteras y se cotizan en todo el mundo como ingredientes gourmet capaces de llevar el Mediterráneo allí donde van.


Peixsec: los artesanos del mar
Desde el Puerto de La Savina a Sant Francesc, estos artesanos locales trabajan como nadie el pescado ofreciendo un ingrediente único para cocinar con la brisa del Mediterráneo.



En gastronomía, hay toda una serie de ingredientes que crean escuela. Productos que hablan de su origen, de la gente que los elabora y del paisaje que los ve nacer como si tuvieran voz propia. Alimentos que nutren el alma. Así es el Peix Sec (pescado seco), la joya de los mares de Formentera.

El puerto de La Savina en Formentera es el punto de partida para descubrir uno de los sabores clave de la gastronomía de esta isla paradisíaca. Desde aquí salen los barcos tradicionales (llaüts) que faenan en sus aguas en busca de los mejores ejemplares de raya mediterránea con los que se elabora el codiciado peix sec, un ingrediente esencial en la famosa ensalada payesa, típica de las Pitiüsas, conocido ya en todo el mundo como elemento clave en la alta cocina.

El peix sec se consume en Formentera desde que la memoria permite recordar. Su proceso de elaboración es absolutamente artesanal y así se mantiene hoy en día, en la principal factoría artesanal de Peixsec en Sant Francesc: pescado fresco cartilaginoso capturado en las aguas de la isla, envuelto en sal mora y colgado al aire libre, frente al mar, para que el sol y la brisa marina hagan todo el trabajo. Posteriormente, se tuesta y se desmenuza y ya está listo para utilizar en la cocina.

Hasta no hace mucho, los payeses de Formentera lo compraban en rodajas y lo preparaban en casa pero, desde hace unos años, se comercializa en pequeños tarros de conserva con aceite de oliva ecológico.

Vinos de Formentera, la sangre de La Mola

Vino TerramollVino Terramoll

La larga tradición vitivinícola de la isla toma forma en los barriles que la bodega Terramoll tiene en la zona de La Mola.

Terramoll es una de las 2 bodegas de Formentera integrada en la indicación geográfica protegida Vinos de la Tierra de Formentera. Sus viñedos llevan produciendo desde el 2000 caldos con gran personalidad, sabores intensos y toques únicos, perfectos para acompañar cualquier plato.

Para entender todo el abanico de sabores que conforman Formentera es imprescindible conocer los vinos de Terramoll. Producto selecto, por su escasez y sus peculiaridad, los vinos de Formentera de esta pequeña bodega hablan de la isla como nadie, de sus gentes, de su historia y de sus costumbres. 

Cada sorbo que se da a uno de sus caldos es una comunión con los pequeños viñedos que salpican de verde los campos arenosos de la zona de La Mola, con los que los trabajan y con los que custodian cada botella como si fuera la última.

Son vinos intensos, con mucho cuerpo y un aroma que lo embelesa todo, producto de un cuidado exhaustivo de la uva. La bodega Terramoll se caracteriza por llevar la protección e impulso de las uvas autóctonas (Malvasía y Monastrell) como bandera y por producir de forma muy selecta y sostenible.

Los vinos del Cap de Barbaria

Vinos Cap de BarbariaVinos de Cap de Barbaria

Los suelos arenosos que componen la zona del Cap de Barbaria le dan un toque único a los vinos de esta bodega.

El faro de Cap de Barbaria da nombre a una de las dos bodegas de Formentera, en este caso especializada en las uvas autóctonas de Monastrell y Fogoneu. De sus viñedos obtienen cada año una cosecha reducida pero de altísima calidad, con vinos tintos ligeramente afrutados y llenos de color.

Al estar dentro de la indicación geográfica Vinos de la Tierra de Formentera (aprobada en 2005), los vinos de Cap de Barbaria son el fruto de una cuidada variedad de uvas entre las que destacan las autóctonas Fogoneu y Monastrell ensambladas con Merlot y Cabernet Sauvignon.

La producción anual es limitada como también lo es el terreno que ocupan sus viñedos, que crecen en zonas pedregosas y resisten de forma excepcional las altas temperaturas que a veces se registran en Formentera.

Las uvas se vendimian a mano, de forma totalmente artesanal, cada variedad por separado y siempre en su punto máximo de maduración. Los racimos se despalillan una vez que llega el fruto de la vendimia al lagar, siempre sin salir de los terrenos de Cap de Barbaria, con el magnífico faro al fondo.

Salines de Formentera, innovar desde la tradición

Salines FormenteraSal Formentera

La sal líquida es la nueva savia del Parc Natural de Ses Salines de Formentera: más rica y saludable que la sal normal.

Innovar sobre productos de siempre, creando nuevas experiencias culinarias que guardan todo el sabor natural del Mediterráneo es la filosofía aplicada en la elaboración de la revolucionaria sal líquida de Ses Salines de Formentera. Un producto único en el mundo. 

Nace en Formentera, en la factoría que Salines de Formentera tiene en la Plaça de la Sal, pero la verás en las cocinas más exclusivas del mundo como uno de los elementos clave a la hora de aliñar los platos más exóticos. 

La sal líquida conserva todas las propiedades de la sal marina tradicional de Formentera intactas y ofrece minerales y oligoelementos esenciales en grandes cantidades. Yodo, calcio, magnesio y potasio del Mediterráneo servidos en un formato revolucionario que son pequeñas gotas de sabor. Y muy sanas: este líquido salado es bajo en sodio y cloro y sin conservantes artificiales. 

Para elaborarla se parte de la sal típica que se extrae en las salinas de la isla y, en el mismo Parc Natural de Ses Salines, se mineraliza poco a poco y se filtra para luego conservarla en unas cámaras frigoríficas a 20 grados bajo cero.

Na Blanca d’en Mestre, la higuera milenaria

Higuera Estalonada FormenteraHigos Formentera

La isla es famosa por sus higos, ya que en ella existen hasta 12 variedades diferentes.

La higuera es uno de los símbolos de Formentera y Na Blanca  d’en Mestre es la más anciana. Su silueta multiforme, sus sombras que parecen cobrar vida y sus magníficos frutos, son un elemento básico en la vida de la isla y un sabor que no falta nunca en sus recetas.

Más allá de las playas y las puestas de sol, existe un paraíso escondido a los ojos del viajero común. Pasear por los campos de higueras como el Pla d’en Mestre, con La Mola al fondo, disfrutando del frescor de su sombra y del aroma de sus frutos, es uno de los placeres secretos de Formentera. 

Las higueras son uno de los árboles más característicos de Formentera. Forman parte de su paisaje pero también de su cultura gastronómica y tradición más longevas. Alrededor de estas higueras se han fraguado muchas de las historias de sus gentes y sus frutos son pura miel que nace de la tierra, aderezados con la brisa del mar.

Hoy en día, la isla cuenta con infinidad de variedades de higueras, de las cuales, más de una docena son autóctonas, siendo la más famosa Na Blanca d’en Mestre, que se encuentra en el km 9 de la carretera que une Sant Ferrán con La Mola.

Un sorbito de frígola, el licor de Formentera

FrígolaLicor de Frígola

El clásico de las sobremesas en Formentera es un espirituoso lleno de sabor, pariente de las hierbas ibicencas.

La frígola es un licor elaborado con tomillo (farigola) que siempre ha estado presente en las cocinas de la isla. Se puede saborear como digestivo después de las comidas o utilizarlo como ingrediente para elaborar postres caseros. 

Formentera ofrece un abanico único de tonalidades verdes y moradas en sus campos: es la frígola de Sant Joan, una variedad de hierba de tomillo autóctona de las Pitiüsas que es, además, el ingrediente básico de su licor tradicional. Dulce y anisado y con excelentes propiedades digestivas, la frígola es un clásico en todas las casas payesas.

Las familias, antiguamente, elaboraban su propio licor a base de aguardiente, hojas y flores de tomillo, agua destilada y azúcar, así como toques de otras hierbas típicas mediterráneas. Con esta mezcla, en alambiques, maceraban esta bebida espirituosa que aún se sirve cada sobremesa. 

En 1880, en la zona de Es Caló, Joan Marí Mayans abrió la que fue la primera destilería en la que se preparaba de forma profesional este licor autóctono. Hoy en día, se conserva una calle con su nombre pero la sede central de la fábrica de Marí Mayans se encuentra en Ibiza.