Producto de la tierra Formatge-Maó Menorca

El sabor artesano del campo

El queso Mahón-Menorca es un producto elaborado de forma artesanal, conocido y valorado en todo el mundo y cuya denominación de origen protegida indica la máxima calidad. Su sabor es único y solo se elabora en Menorca. Déjate conquistar por su exclusivo sabor artesanal.

El queso Mahón-Menorca está arraigado a la historia y a la cultura menorquina desde la prehistoria. Se han encontrado utensilios de cerámica datados sobre el año 3000 a. C. que indican que ya entonces elaboraban y consumían este producto artesanal.

El método y las técnicas de elaboración han ido transmitiéndose de padres a hijos, generación tras generación, lo que ha permitido conseguir y mantener un queso con personalidad propia por su aroma y su sabor.

Por su sistema de elaboración encontrarás dos tipos:

El queso Mahón-Menorca Artesano, se elabora con leche cruda recién ordeñada y con el tradicional método fogasser, que consiste en eliminar manualmente el suero presionando la cuajada previamente introducida en un lienzo de algodón, se le da la forma con una prensa y se lleva a la cava de maduración donde se le aplica el tradicional tratamiento de la corteza que consiste en voltearlo y untarlo con aceite y pimentón, el causante del color anaranjado característico del queso Mahón-Menorca.

El proceso del queso Mahón-Menorca es el mismo, pero con leche pasteurizada y el prensado se realiza con unos moldes especiales que le dan la singular forma cuadrada de este manjar menorquín.

Según el grado de maduración existen tres variedades:

Tierno, sabor y textura suave, el proceso de curación es de 21 a 60 días, apto para todos los paladares.

Semicurado, de color más anaranjado que el tierno, sabor suave y con 2 a 5 meses de curación.

Curado, sabor más intenso y textura más firme, una intensa experiencia en cada bocado.

La producción del queso Mahón-Menorca está indiscutiblemente ligada al campo y al tradicional paisaje menorquín. Su elaboración se lleva a cabo en las típicas fincas rurales denominadas llocs, con verdes prados limitados por paredes de piedras seca, donde las vacas menorquinas pastan en libertad. Estas granjas ofrecen la posibilidad de visitarlas para conocer todo el proceso de elaboración del queso, degustar sus variedades o realizar algún taller culinario.

¡Una maravilla gastronómica con sabor Mediterráneo!