Antes de ser destino, las Illes Balears fueron origen. Cuatro islas en el Mediterráneo que comparten algo invisible pero profundamente vivo: el latir de un mismo corazón.
Un pulso que nace de la historia, de la creatividad y de una forma de vivir la cultura que no se encierra en museos ni se limita a una estación del año. Aquí, la cultura se respira en la piedra milenaria, en la luz que inspira, en las manos que crean y en los sonidos que acompañan cada día. Porque en Baleares la cultura no solo se mira. Se hace.
Patrimonio que nos conecta con el origen
Navetas, talayots, taulas, murallas y fortalezas dibujan un paisaje cultural a cielo abierto. Raíces prehistóricas que siguen latiendo en el presente y que convierten cada isla en un viaje en el tiempo, donde la historia no se contempla: se siente.
Artesanía con identidad
Madera, barro, piel, vidrio. Oficios de siempre que dialogan con el diseño de hoy. Manos que trabajan con identidad y transforman la tradición en creación contemporánea. Porque el latido cultural también vive en lo artesanal, en lo auténtico, en lo que se hace con alma.
Cultura que también se saborea Productos de nuestra tierra y de nuestro mar, tradición y vanguardia que emociona y define nuestra identidad mediterránea. En las Illes Balears, la gastronomía es cultura viva. Una forma de crear, de compartir y de sentir el territorio a través del sabor.
Artes escénicas y música todo el año
Se baila. Se canta. Se escucha. Desde la música clásica a la contemporánea, de los grandes auditorios a los escenarios al aire libre, Baleares vibra con una programación cultural activa los 365 días. Escenarios que se encienden, cuerpos que se mueven, y emociones que se comparten.
Espacios expositivos y vanguardia creativa
Palma late a la vanguardia del arte contemporáneo en el Mediterráneo, con más galerías por habitante que cualquier otra ciudad española. Museos, centros culturales y espacios expositivos donde conviven la tradición, la experimentación y las nuevas miradas.
Inspiración que deja huella
Aquí, artistas y creadores han encontrado algo único: Miró, la luz; Chopin, el pulso; Villangómez, los versos; Carme Riera, el mar; Barceló, la materia viva. Una inspiración que sigue atrayendo a nuevas generaciones que encuentran en Baleares raíces… y alas.