Producto de la tierra Albercoc de Porreres

Una fruta dulce y delicada que invita a descubrir la gastronomía de Mallorca

Madurados al sol mediterráneo, los albercocs de Porreres son un bocado exquisito que no hay que perderse durante la visita a la isla.

Mallorca es una tierra rica en productos propios que nutren su privilegiada y variada gastronomía. Claro ejemplo de ello es el albercoc (albaricoque) de Porreres, una fruta carnosa y de sabor delicado que alcanza su punto de maduración entre finales de mayo y principios de junio, anunciando la llegada del verano.

Se trata de un fruto dorado y sabroso que, en sus diferentes variedades, es cultivado fundamentalmente en Porreres, localidad situada en la zona del Pla de Mallorca. Su sabor dulce y delicada textura se aprecian tanto consumiéndolo fresco como en forma de orejón, es decir, tras ser secado al sol de forma artesanal.

El albercoc de Porreres es un ingrediente clave en la elaboración de dulces tan típicos de la isla como la ensaimada y la coca de albaricoque, así como en mermeladas y otras confituras. Además, en los últimos años los mejores chefs de Mallorca están investigando y descubriendo nuevos horizontes para esta fruta, creando nuevas elaboraciones como helados, salsas e incluso tapas.

La coca de albaricoque es una variante de uno de los dulces más tradicionales de la repostería balear: una masa esponjosa elaborada con patata y manteca de cerdo sobre la que se incorporan los albercocs, frescos o en conserva, que aportan un toque dulce y delicado.

Por su parte, la reina de la repostería mallorquina, la ensaimada, cuenta también con una variedad de albaricoque. Aunque quizás no sea tan conocida fuera de las islas como la lisa o la de cabello de ángel, la ensaimada de albercoc se puede encontrar en los mejores hornos de Mallorca y es ideal como postre, merienda o desayuno.

Del mismo modo, el albercoc de Porreres también es utilizado para elaborar deliciosas confituras y mermeladas artesanales que conservan y potencian todo el sabor y las propiedades de esta fruta única. Otra opción: el albaricoque una vez seco, dotado de una suave acidez, bañado luego en chocolate negro. El contraste de sabores hace de este bombón relleno de fruta desecada una tentación irresistible.

Para los que quieran conocer y vivir todo lo que este maravilloso producto puede ofrecer, la mejor ocasión para hacerlo es la Fira de l’Albercoc de Porreres, que tiene lugar en el mes de junio. Durante varios días, los vecinos de esta localidad se vuelcan en su producto más querido y afamado, con actividades como concursos de cocas, demostraciones de tareas artesanales y showcookings. Una ocasión única para vivir la tradición y pasión de Porreres hacia el albaricoque y para descubrir sus múltiples matices.